Momentos de consumo,
del desayuno a la cena


Cereales con fibra

Los cereales de desayuno son perfectos para ese momento del día. Sin embargo, por su riqueza nutricional y sus distintas formas, también son ideales para tomar en cualquier otro momento.

Existe un consenso generalizado entre los expertos en materia de nutrición sobre la importancia del desayuno desde el punto de vista nutricional, especialmente en los más pequeños. Los cereales de desayuno se diseñaron en sus inicios para consumirse en ese momento del día. Sin embargo, por su riqueza nutricional y sus distintas formas de presentación, el consumo de cereales de desayuno es adecuado para todas las edades y para cualquier momento del día.

De la misma forma, la toma de media mañana y la merienda son dos comidas esenciales y deben aportar un 10-15% de la ingesta calórica diaria. Con respecto a la merienda, un estudio reciente realizado a 1000 madres españolas ha analizado los hábitos de merienda de los niños españoles, detectando un cambio de hábitos de los niños con respecto a sus madres cuando tenían esa edad. La ingesta de frutas o zumos naturales se ha dejado de lado en favor de opciones menos saludables, lo que se ha relacionado con el incremento de la obesidad infantil que se ha producido en los últimos años.

En este sentido, la ingesta de cereales enriquecidos y acompañados de lácteos y frutas constituyen una opción de merienda saludable, al igual que los snacks a base de cereales, ideales para las ocasiones en las que no se está en casa, tanto para media mañana como para media tarde.

Una buena distribución de las ingestas a lo largo del día mediante el consumo de cereales de desayuno y snacks a base de cereales permite un correcto aporte de los nutrientes de manera que se mantiene la sensación de saciedad con la que llegamos a la comida y la cena.

Así, logramos mantener un estado saludable y una dieta equilibrada.

La cena es una de las comidas que más varía en función de los hábitos de la población. En muchas ocasiones se suprime y en otras, sin embargo, se hace en exceso. Es muy importante que la distribución de las ingestas de alimentos a lo largo del día sea adecuada. La cena debe aportar el 25% de las calorías diarias e incluir verduras, hortalizas y fruta. Una de las razones por las que muchos españoles se saltan esta comida es porque se llega tarde a casa y con pocas ganas de cocinar. La última comida del día requiere alimentos ligeros que favorezcan el descanso y que nos ayuden a compensar los nutrientes que no hemos incluido durante el día. La fibra y los hidratos de carbono, presentes en los cereales, son los nutrientes más recomendados por su contenido calórico y su capacidad de saciar. Como ya se ha mencionado, consumir fibra mejora la salud general y hacerlo mediante una cena compuesta por cereales, lácteos y fruta es una excelente manera de fomentar la salud digestiva y terminar el día de una forma saludable y equilibrada.